lunes, 28 de octubre de 2013

En construcción

Buscar trabajo es como caminar en el desierto. No hay nada ni nadie a tu alrededor. Estás sola ante la inmensidad de la arena. La sed te invade, y tú tan sólo puedes avanzar. Mirar hacía adelante, a la espera de encontrar un lugar nuevo, un lugar para quedarte.

Entonces, de vez en cuando aparece un oasis, tan sólo de vez en cuando, y te vuelves loca, eufórica, creyendo así que tu sed se calmará, que tu calor se apagará, y se curarán tus heridas.

Pero el tiempo pasa, y el oasis era mentira. Inexistente. 

Ayer hablé con una amiga por what´s up:

-¿estás con X?
-No
-¿trabajas?
-No
-¿estudias?¿y la UOC?
-No

Y me di cuenta que  tengo la vida patas arriba. En construcción. 

Mi vida de hace cuatro meses ha desaparecido. Se ha volatilizado.

(Nota mental: Me tengo que sacar el título de paleta. Poner cimientos, ladrillos y tierra. Utilizar el mortero y subir paredes. El de riesgos laborales, paso, que  la vida es riesgo.¿construyo una casa, un edificio, un rascacielos, o una masía catalana?)

Y a pesar de todo, a pesar de las heridas, estoy tranquila. Serena. Con un silencio blanco. 

Hoy iré a ver La vida de Adèle. Tengo ganas. 

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