"He perdido esa tercera pierna. Y he vuelto a ser
una persona que nunca fui. He vuelto a tener lo que nunca tuve:
solo dos piernas"C. Lispector
Mi mundo es pequeño, tan pequeño como una canica. En él tan sólo hay palabras de una sílaba, como mar, fe, sol, piel pan.
No necesito nada más. No quiero nada más.
Me hago zumos de naranja por la mañana. Cada día. Me gusta. Es cuidarme. Es pintarme por dentro de naranja, hacer crecer pequeños soles dentro de mi. Redondos y suaves.
Mi abuela habla con Dios para que le quite todo los males. Y también para que nos de salud y trabajo. Le he dicho que ya tengo trabajo, para que no se preocupe, y para que vea que sus conversaciones con Dios están funcionando.
Ella es feliz así.
¿Por qué las personas creen en Dios?, ¿o en los horóscopos?
¿Qué fuerza misteriosa nos impulsa a creer en lo desconocido y en la magia?
Yo creo en mi intuición. En mi corazón. Y en mis ojos.
Y en las personas que nacieron en Diciembre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario