domingo, 27 de abril de 2014

Un domingo más

Sol y mar. Tres letras. Si les pones una a, se convierten en sola y amar.

Supongo que es lo que tengo que hacer con la vida: comerme las letras y convertirlas en aquello que quiero. Tengo que jugar al scrabble.

Hoy he ido a caminar para ver el mar, y escuchar el sonido del mar. Me calma. Me da paz. Me gusta ver las olas como van y vienen. Ver ese incesante vaivén. Y miraba a la gente, y pensaba cuál es la historia que tienen dentro, que tienen escondida bajo la piel. ¿Estamos hechos de secretos? ¿Cuál es mi secreto?

Mi secreto es el miedo. Miedo a decir “Te quiero”. Hace mucho que no lo digo y  siento como si esas dos palabras se estuvieran desvaneciendo, como si poco a poco se estuvieran tornando invisibles.

Cuando tenía pareja, lo decía muy pocas veces. Muy pocas. Para no desgastarlas. Para que no se  convirtiera en una costumbre, y en algo ordinario.  

Tengo resaca de emociones. Mareada. Ayer fue un día de nostalgia. De pensar en aquello que fue y ya no es. Hablar y encontrar consuelo. Saber, que a pesar de los pesares, a pesar de ese sentimiento de culpa que te atenaza de vez en cuando, lo hiciste lo mejor que supiste y pudiste.

Y me pongo una nota mental: aprender a enfadarme.





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