Hoy un hombre ha dicho: la crisis es mentira, no hay crisis. El sol
continua, y el mar, y también la tierra y la vida, y aquí estamos nosotros. Somos
dioses, y no nos lo creemos.
El hombre no tiene trabajo, ni tampoco casa para vivir.
Le hemos aplaudido todos, y entonces, hemos llorado todos por dentro.
Y sí, he pensado, que la vida, a pesar de los golpes, y de las heridas, es
tremendamente hermosa.
Que a veces nos centramos en la maraña de nuestros problemas, de nuestros
egos, e historias varias, y no nos damos cuenta de todo lo que tenemos, y de
quienes somos.
Creo que todos tendríamos que llevar una cuchara en los bolsillos. Así el
día que nos sentimos vacíos, y tristes nos podamos rellenar de cosas buenas, y
cosas alegres. Aunque lo mejor, en lugar
de una cuchara, sería mejor un cucharón.
Me siento bien. Me siento feliz. Alegre.
Me gusta mi vida.
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