Estoy en casa. Sólo hay silencio. Mis compañeras se han ido, y yo he
decidido estar aquí, en soledad, durante cuatro días, a la espera de que la
vida me sorprenda.
Si estuviéramos en Gran Hermano, a
E. y mí nos habrían expulsado. Lo sé. Lo sabemos. Y ganaría V.
Somos malas. Unas malas buenas, y no tenemos remedio.
No tengo planes. Cuatro días en blanco. Cuatro días para desgastar las
suelas por la ciudad.
En breve sonará el ruido de la cafetera. Y me tomaré un café tranquila.
He hecho arroz con pescado. Y me ha parecido una comida insípida y algo
triste. Cuando lo he pasado de la olla al colador, se han quedado granos de
arroz pegados en la olla. Lo mismo me ha pasado cuando del colador lo he pasado
al plato.
Los granos de arroz pegándose por todos los lados.
Creo que nosotros somos como los granos de arroz. Nos enganchamos a las
personas, y vamos dejando trozos de nosotros en ellas.
Me pregunto cuántas clases de arroz me habitan.
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