martes, 19 de noviembre de 2013

Ciclotimia

Creo que soy ciclotímica. Pero sin ansiedad. No eso no lo tengo. Sólo que mi estado de ánimo fluctúa mucho últimamente. Y si ayer por la mañana estaba feliz con mi cotidianidad, cuando vino la noche, es como si me hubiera alcanzando una bomba y me hubiera estallado en las manos.

Después, todo pasa. Y el sol vuelve a brillar.

Antes, a las personas que eran consideradas locas, en lugar de darles pastillas, les recetaban actividades lúdicas: pintura, baile, música, e incluso les enviaban al balneario.

Antes, el arte era quien nos salvaba de la vida. Qué curioso. Ahora, es uno mismo quien se tiene que salvar.
Antes, todo se decía con palabras sencillas, pequeñas y diminutas. Galeno decía que “la salud psíquica depende de la armonía adecuada de las partes racional, irracional y sensual del alma”.

Ahora, lo complican todo con nombres abstractos y esdrújulos: “Hipersomnia idiopática”, para acabar diciendo que es una persona que duerme mucho. Pero decir eso, es como ser más importante.

Hubo una vez, en un tiempo no muy lejano, que incluso hasta la felicidad la quisieron poner en el libro de los desórdenes de la mente.

Definitivamente, todos estamos locos. Locos por la alegría, locos por el desamor, o por el amor. Locos por la fe. O locos por la música. Qué más da, la causa de tu locura.


La cuestión, al final, es vivir. Y sentir.

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