domingo, 3 de noviembre de 2013

La comida y las emociones

Ayer mi hermana me invito a cenar: pulpo a la gallega, buñuelos de bacalao, rovellons y sushi.

Me encanta el sushi. Aunque no sé cocinarlo. Le he dicho que me tiene que enseñar. Quiero aprender. Saber nuevos platos, y nuevos sabores. 

También le tengo que decir a mi madre que me enseñe a hacer puches. Ella siempre se las hace, cuando no tiene muchas ganas de cocinar.

A mí cuando me pasa eso, y quiero algo fácil, me hago maíz. O sino la otra alternativa es Couscous. 

Cada persona tiene su receta emocional. Es curioso las asociaciones que hacemos. En cambio si estoy mala, mi comida-pastilla-curativa es una tortilla francesa. Y es que siempre, cuando era pequeña y me subía la fiebre, era lo que me daban.

Hay gente que su comida curativa es un vaso de leche con galletas. Y yo tan sólo de pensarlo me dan ganas de vomitar. Y mira que me gustan, pero no cuando estoy mala.

Hoy he hecho 30 kms con bici. Estoy cansada. Mucho. Me duelen las piernas. Pero estoy orgullosa de mi. Mientras iba mirando el paisaje, he pensado que mañana puedo madrugar y hacer el camino de Ronda, que aún no lo conozco, que también me puedo apuntar al gimnasio, y que también me puedo apuntar a inglés, que ahora todas las ofertas me lo piden. 

Todo eso he pensado hoy. Mañana quizás piense otra cosa.

Hacer deporte es bueno. Aire los pensamientos. Los hace más ligeros. Y algunos, incluso los hace desaparecer.

Así que ahora, en este mismo instante, pienso: continuar haciendo deporte. Pero sí, hoy es hoy, y mañana quizás piense otra cosa

2 comentarios:

  1. Mi comida curativa es pasta con tomate. O chipirones. Esas dos comidas me ponen súper feliz. Muy bien esos 30 km!

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  2. Ya ves, para mi los "chipis" es igual a noche y fiesta ;)

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